-No te vayas. - le dije mientras le miraba a los ojos. Seguían verdes como siempre.
-No me he ido. - contestó él.
-Pero no te vayas. -dije y le abracé
mientras estábamos sentados en aquel banco y contemplábamos la
puesta de sol. Él me apretó fuerte contra su pecho, y yo me sentí
una niña pequeña entre sus brazos. Escondí la cabeza entre ellos,
y él me dio un beso. - No te vayas. - Volví a repetir.
Él me acarició la cabeza, como si le
estuviera pidiendo lo más fácil del mundo. Sabía que él nunca me
abandonaría, no era de esa clase de personas. Pero también sabía
que si tenía que irse, yo me iría para dejárselo más fácil. Como
hice la última vez.
Me incorporé, y le miré a los ojos.
-¿Sabes cuánto te he echado de menos?
¿La cantidad de veces que me acostaba y me levantaba pensando en ti?
- le pregunté. Él se quedó callado, parecía emocionado.
-No, no lo sé. Pero ten por seguro que
no ha pasado ni un día en el que yo no haya pensado en ti. -me dijo
mientras me acariciaba la cara. Creí que iba a besarme, pero giró
la cabeza y miró hacia el horizonte.
-Hemos vuelto al mismo lugar en el que
nos besamos por primera vez hace ya mucho tiempo. Nunca debí dejarte
que te fueras.
-Ya ha pasado. Estamos aquí los dos.
¿Qué más da lo que haya pasado?- pregunté.
-Importa, porque ambos hemos cambiado.
- le miré preocupada. Si me decía eso era porque ya no sentía lo
mismo por mí, algo había cambiado. Creo que él se dio cuenta de la
cara que había puesto, porque añadió:
-Tú estás más guapa y yo más fuerte
– dijo mientras me hacía cosquillas. Empezamos a reírnos, como
hacíamos siempre, y por un momento pensé que el sol se detuvo
cuando nos besamos. Cerré los ojos y cuando los volví a abrir,
había anochecido.
![]() |
'Buenas noches pesadillas, buenos días sueños.' |
Luna Plateada